Premio Rioplatense año 2010

al Dr. Fortunato Benaim
Martes 8 de junio de 2010, 12:30 hs. – Club Uruguay
(Sarandí 584 Piso 2, Tel. 915 78 20)

Dr. Fortunato Benaim

Dr. Fortunato Benaim

Lunes 7 de junio de 2010

Presidió la comisión rotaria del RCBA -que acompañó a nuestro amigo y designado Premio Rioplatense Rotary Club 2010, por los clubes rotarios de Buenos Aires y de Montevideo, Dr. Fortunato Benaim, en compañía de su esposa, señora Marta Susana Fernández- el vicepresidente primero de la junta directiva, Sr. Eduardo Santamarina, quien viajó a Montevideo acompañado por su señora, M. Eliana Larrain Claro.

Integró el grupo rotario que viajó el día anterior, el presidente del Comité de Recepción del RCBA, señor Mauricio Gesang y su esposa Teresa Lofredo.

Fueron recibidos por una delegación del Club padrino que presidía el Dr. Carlos Salveraglio y en la noche se les ofreció una muy animada recepción en la casa del Presidente del Rotary Club de Montevideo, a la que asistieron los rotarios del club decano del rotarismo sudamericano, con sus señoras.

Martes 8 de junio de 2010

En la mañana de este día, llegó a Montevideo otro grupo de rotarios del RCBA que estuvo integrada por nuestro tesorero (2009-2010) Miguel Angel Marinelli y su esposa Ana María Ponti; el ex presidente Manuel Vetrone de la Torre; el presidente del comité de Relaciones Públicas, Sr. Leopoldo Josephsohn; el presidente electo, Dr. Adalberto Z. Barbosa y el vicepresidente primero electo, Dr. Alberto C. Cappagli, quienes fueron cordialmente recibidos por los amigos de Montevideo.

Actos protocolares en la mañana

Actos protocolares en la mañana

Actos protocolares en la mañana

El premiado Dr. Fortunato Benaim, junto con el presidente del club padrino, Dr. Carlos Salveraglio y las dos delegaciones rotarias, uruguaya y argentina, fueron a colocar, a las 10:45, una ofrenda floral al Gral. José de San Martín, en el monumento que recuerda su memoria, en la capital oriental.

Luego se trasladaron al lugar donde está ubicado el Monumento al prócer uruguayo, General José Gervasio de Artigas, a las 11:15 y también se colocó otra ofrenda floral. Seguidamente se realizó una visita guiada al Mausoleo del Gral. Artigas.

Reunión del Rotary Club de Montevideo

Reunión del Rotary Club de Montevideo

Reunión del Rotary Club de Montevideo

En el tradicional y siempre atractivo Club Uruguay se realizó la tradicional y siempre fraternal reunión de compañerismo rotario entre los clubes de Buenos Aires y de nuestro padrino el Rotary Club de Montevideo. La reunión rotaria se realizó en base al siguiente programa, preparado por la comisión organizadora del referido premio:

Dio comienzo con el izamiento de las banderas argentina y uruguaya. A continuación se entonaron los himnos nacionales de Uruguay y de Argentina.

Seguidamente el secretario del Rotary Club de Montevideo, Dr. Ricardo Méndez, ofreció una muy cordial bienvenida a la delegación rotaria visitante y a los invitados especiales.

Luego el Presidente del Rotary Club de Montevideo, Dr. Carlos Salveraglio, tuvo expresiones elogiosas para con la delegación rotaria argentina y especialmente para el premiado, Dr. Fortunato Benaim.

A continuación el vicepresidente primero de la junta directiva del RCBA, señor Eduardo Santamarina, que traía la representación de nuestro Presidente, leyó el discurso que había preparado el Dr. Badeni con motivo de la presentación del agasajado.

El mensaje fue el siguiente:

“Un grato deber de cortesía impone que mis palabras iniciales sean para expresar el profundo reconocimiento del Rotary Club de Buenos Aires por el alto honor de compartir este momento con nuestros entrañables amigos rotarios de Montevideo.

A este hecho, se añade nuestra gratitud por el cálido y fraterno recibimiento del Rotar Club de Montevideo que, ya hace más de 90 años, nos distinguió con el padrinazgo rotario. Recibimiento que tiene el constructivo significado de consolidar el estrecho e indisoluble vínculo espiritual que une a nuestros clubes.

Precisamente, uno de los desafíos del siglo XXI reside en intensificar la unión de los rotarios porque, merced a ella, se expande la excelencia de nuestra labor de servicio, tanto en cantidad cómo en calidad.

Nos encontramos reunidos con un propósito sumamente noble. Hacer entrega del Premio Anual Rioplatense que nuestros clubes tuvieron la feliz iniciativa de establecer reconociendo la destacada actividad rotaría desplegada por ilustres personalidades uruguayas y argentinas.

Bien sabemos que los clubes rotarios no tienen por finalidad la promoción individual o social de sus integrantes. Nuestro lema prosigue siendo dar de sí antes que pensar en sí. Ese servicio configura la mayor alegría, la mayor satisfacción que puede disfrutar quien sirve a quienes más necesitan de sus servicios en un marco de sincera amistad, comprensión y tolerancia.

Pero la comunidad que integramos también nos impone el deber de rescatar y resaltar como figuras emblemáticas a quienes más se han esforzado durante su trayectoria rotaria para dar cumplimiento a las metas loables fijadas por Paul Harris. Es que el prestigio y la jerarquía de los clubes rotarios está condicionado a la trayectoria y calidad de sus miembros porque son ellos, en definitiva, los generadores de la imagen que tiene la sociedad del rotarismo. Los clubes rotarios sólo tienen la medida que corresponde a sus miembros, al vigor de sus impulsos y la trascendencia de su obra.

A ese objetivo responde este Premio cuya identidad rioplatense simboliza y resalta los generosos principios que enaltecen al rotarismo.

Cumpliendo con la misión que me fue encomendada, y en este ámbito tan hospitalario, procedo a efectuar la presentación pública del nuevo recipiendario del Premio Rioplatense Rotary Club en la persona del Doctor Fortunato Benaim. Tarea por cierto agradable dado el profundo respeto y admiración que profesamos por tan distinguida personalidad.

Los merecimientos científicos, humanistas y rotarios del Doctor Benaim son tan amplios e intensos, que toda descripción sintetizada de ellos resultará insuficiente.

En 1946 concluyó sus estudios en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires, y en 1952 presentó su Tesis de Doctorado titulada “Fisiopatología y tratamiento de las quemaduras. Resultados obtenidos con el injerto de piel”.

A lo largo de más de 60 años, su labor científica, docente, profesional y de servicio al bien común fue inclaudicable. Fundó la “Asociación Cooperadora del Instituto de Quemados” y la “Asociación Pro Ayuda al Quemado”. En 1981 hizo lo propio con la prestigiosa, “Fundación del Quemado”, cuyo Consejo de Administración resolvió, en 1989, agregarle el nombre de Fortunato Benaim, con el cual la conocemos en la actualidad. A su inventiva respondió la “Revista Argentina de Quemaduras”. Presidió la “Academia Argentina de Cirugía”, y en 1985 obtuvo el “Premio Laurel de Plata” otorgado por nuestro Club a la Personalidad del Año, debido a su destacada labor médica en la cobertura de las necesidades de los pacientes quemados. Profesor Honorario de Cirugía en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Miembro Titular de la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires y Miembro Honorario de la Academia de Cirugía de México.

Recibió innumerables premios y distinciones por la concreción de su vocación médica tanto en la Argentina como en Bolivia, Chile, Ecuador, España, Estados Unidos de América, India, Italia y Paraguay. Autor de varios libros y de más de 200 trabajos sobre su especialidad médica, es reconocido como maestro de maestros. Para Benaim, una escuela médica que no investiga, siempre será una escuela técnica.

Toda la labor de Benaim, toda su obra, sus sueños y esperanzas, toda su vasta gama vocacional que se tornó en una fructífera realidad, está expuesta en su libro “60 años dedicados a la Medicina del Quemado”, editado en el año 2009 por la Fundación OSDE. Su lectura permite apreciar la inmensa vocación de servicio de Benaim, sus enseñanzas, su apego a la verdad en el estudio y la investigación. Siente el compromiso y la necesidad de afianzar las competencias médicas, los objetivos profesionales y el sometimiento a los valores éticos frente a la evolución de la ciencia médica. En la práctica comparte la reflexión de Blas Pascal cuando decía que: “En nuestras manos está que las esperanzas se cumplan; en nuestras manos está que el oficio de pensar no se degrade ni menoscabe”.

Doctor Fortunato Benaim en nombre del Rotary Club de Buenos Aires le expreso mis más sentidas felicitaciones por la distinción que representa haber sido incluido su nombre en el “Premio Rioplatense Rotary Club” 2010, que entregamos conjuntamente los clubes rotarios de Montevideo y de Buenos Aires” y asimismo ruego, se compensen las deficiencias en que pude haber incurrido en esta presentación, con la alegría que experimentamos por el reconocimiento de su excelencia. Muchas gracias”

Luego de escucharse este mensaje, que fue prolongadamente aplaudido, el presidente Salveraglio, de Montevideo y el vicepresidente primero del RCBA, señor Eduardo Santamarina invitaron al podio al Dr. Fortunato Benaim, para entregarle los atributos del Premio Rioplatense Rotary Club 2010, como puede apreciarse en la foto, de izquierda a derecha, Eduardo Santamarina, Carlos Salveraglio y Fortunato Benaim. A continuación y con la amenidad que le es característica, el Dr. Fortunato Benaim, agradeció la distinción binacional rotaria, en los siguientes términos:
“Sr. Presidente y autoridades del Rotary Club de Montevideo. Sr. Vicepresidente del Rotary Club de Bs. As. y estimados rotarios argentinos que nos acompañan. Amigas y amigos.

Ser distinguido por el Rotary Club con el Premio Rioplatense es un privilegio que me ha generado, al recibir la noticia de ser nominado, una gratificación espiritual muy particular, pues es una recompensa impensada a la actividad solidaria que cada uno de nosotros realiza en el ámbito donde actúa, y que responde a la natural vocación de servicio que anima a los rotarios.

Por lo tanto, quiero expresar ante ustedes mi profundo agradecimiento: al Rotary Club de Bs. As. por haberme propuesto y al Rotary Club de Montevideo por otorgármelo. Recordar quienes han sido acreedores a este Premio, desde la fecha de su iniciación hasta la actualidad, afirma el convencimiento de considerar un verdadero orgullo el ser incorporado a tan selecto grupo.

Sólo mencionaré los nombres de Dr. Bernardo Houssay (1960), Dr. Alberto Gainza Paz (1962), Dr. Cupertino del Campo (1964) por Argentina, y Prof. Alberto Zum Felde (1961); Don José Belloni (1963) y José F. Arias (1965) por Uruguay, para citar a quienes alternativamente en cada uno de los países rioplatenses fueron los recipiendarios en los primero años de su adjudicación. El recuerdo de sus nombres afirma que la calidad de los elegidos jerarquiza la categoría de la distinción.

Por todo lo expuesto, reitero mi profundo reconocimiento a los hermanos Clubes Rioplatenses, por incluirme en marco tan preciado.

Es tradición en esta ceremonia que el premiado, después de ser otorgado el Premio, ocupe la tribuna, brindándole libertad para la elección del tema a exponer.

Por tal razón, me voy a permitir recordar algunos episodios de mi vida en Rotary y al mismo tiempo resaltar esa relación tan firme que existe entre el Rotary Club y temas vinculados con el cuidado de la salud.

Ingresé al Rotary Club de Bs. As. en el año 1969, siendo mi padrino rotario el Sr. Moreno, con quien había trabado amistosa relación durante el período que asistí como médico a su Sra. esposa que había sufrido graves quemaduras.

En nuestras conversaciones durante el tiempo que demandó su tratamiento me refería con frecuencia su condición de rotario y las obras que esa Institución realiza. Resultado de este intercambio, fue la propuesta al Rotary Club de Bs. As. de mi nombre para ser admitido en la clasificación Medicina.

Al incorporarme al Club, aporté una nueva especialidad al conjunto de las que ya estaban representadas por distinguidos colegas y se la denominó “Atención del Quemado”.

Poco tiempo después de mi ingreso fui invitado a integrar el “Ateneo Rotario” que presidía el Dr. Arturo López Gil y que actualmente dirige mi apreciado amigo, Dr. Domingo Ray, quien fuera galardonado con este premio Rioplatense el año 2008.

El Ateneo desarrolla en nuestro ambiente, una intensa actividad cultural, organizando conferencias y otros actos, que permiten difundir en la comunidad la obra rotaria y aportar información válida sobre temas de interés general.

Asimismo, selecciona anualmente a un grupo de personas e Instituciones que se hayan distinguido en sus respectivas áreas de actividad, para entregarles en acto público, denominado “La fiesta de los Lauros”, la “Rueda Rotaria” a Instituciones de bien público, el “Sol de Plata” a entidades vinculadas al arte y el “Laurel de Plata a la personalidad del año” a personas destacadas propuestas por los Socios del Club.

Mi participación en el Ateneo Rotario me permitió ver de cerca una faceta muy apreciada de la acción rotaria, como la que cumple esa Comisión, y mantener una vinculación más estrecha con los demás miembros del Club.

Durante la Presidencia del Dr. Santiago Foutel, fui elegido para desempeñar las funciones de Secretario Honorario y posteriormente, para presidir el Comité de Prevención de accidentes y ayuda a la comunidad, relacionando así la Medicina con la acción rotaria.

Mi actividad médica, estuvo orientada en un comienzo hacia la cirugía y desde el año 1948, al apasionante tema de asistir a las personas que sufren quemaduras.

Desde el año 1956 ocupé por concurso la Dirección del Instituto del Quemado en Buenos Aires, ejerciendo ese cargo hasta el año 1984, en el cual recibí la noticia de mi jubilación por haber cumplido los 65 años.

Tres años antes, (1981) con el propósito de continuar la obra emprendida desde el Instituto de Quemados, y advertir que los 28 años de gestión no fueron suficientes para poner en marcha algunos nuevos proyectos; invité a un grupo de amigos del Rotary Club de Bs. As. a acompañarme en la idea de crear una Fundación para seguir contribuyendo a mejorar la asistencia de estos pacientes y al mismo tiempo, estimular la Investigación, contribuir a la Enseñanza y apoyar la Prevención de quemaduras.

Así nació la Fundación del Quemado a la que luego, por decisión de los integrantes de su Consejo de Administración, le agregaron mi nombre.

Este trascendental episodio en mi vida profesional, está directamente vinculado a mi condición de rotario y desde su creación en el año 1981 hasta la actualidad, el Consejo de Administración de nuestra Fundación ha sido integrado en buen número, por amigos del Rotary Club de Buenos Aires.

Por otra parte, Rotary apoyó con su Programa de subvenciones compartidas, la adquisición de un grupo electrógeno que permitió a nuestro Banco de Tejidos y Laboratorio de Cultivos Celulares, contar con energía eléctrica cuando por diversas razones se producen cortes en el suministro de ese servicio.

Nuestro Programa de Prevención de Quemaduras Infantiles ha contado permanentemente con el apoyo de los Clubes Rotarios en la jurisdicción en la cual hemos presentado en las Escuelas Primarias la Comedia Musical “Lo prudente no quita lo valiente”, preparada especialmente con un atractivo argumento que ilustra a los niños en edad escolar sobre como comportarse en el hogar para evitar los riesgos de sufrir estas lesiones.

Estos actos, realizados en las Escuelas con la amplia colaboración de los Clubes Rotarios, han sido exitosos y han difundido consejos que al tener eco familiar, llegan a un considerable número de personas.

Para ratificar esta estrecha relación entre Rotary y la Medicina, basta recordar el objetivo de los Programas más difundidos en el Mundo patrocinados por Rotary Internacional, como el denominado “Polio plus” que recaudó y aportó una suma millonaria para la adquisición y aplicación de las vacunas con el propósito de combatir y tratar de erradicar la poliomielitis en el mundo, y el actual Programa, orientado a disminuir la mortalidad infantil.

Otro importante Programa de Rotary Internacional, es el que se conoce con la designación de 3 H, una de las cuales es la inicial de Health, es decir, Salud en idioma inglés.

Por su parte nuestro Club apoya varios Programas, todos ellos vinculados a temas de salud, como son el BREO (Banco Rotario de Elementos Ortopédicos), el Banco de marcapasos, el suministro de audífonos y la ayuda que presta a Instituciones dedicadas a asistir la ceguera.

Su más reciente contribución en este tema ha sido aceptar la iniciativa surgida del grupo de médicos miembros del Club (que supera los 40) de constituir un Capítulo que ofrece, en forma gratuita dar respuesta a consultas sobre temas médicos solicitados a través de la Junta Directiva del Club.

También el Capítulo Médico ejecuta, con el apoyo del Club, varios Programas tendientes a preservar la salud, como son los dirigidos al control de la presencia en exceso de arsénico en el agua; apoyo a las Campañas para Diagnóstico precoz del cáncer; recomendaciones especiales a las personas que han sufrido hepatitis; información sobre vacunación y gripe; cooperación para disminuir los choques vehiculares y las víctimas que origina, y la última propuesta, de realizar en profundidad un Programa completo destinado al “Cuidado de la Salud”.

Así como he querido referirme especialmente a la vinculación de la Medicina con Rotary, que en alguna medida fue la que me introdujo en esta selecta comunidad, me es grato recordar como y cuando comienza mi relación con vuestro país.

En el año 1947, es decir hace 63 años, pisé por primera vez este suelo para participar en el IV Congreso Latino Americano de Cirugía Plástica que se realizó en Montevideo y Punta del Este, organizado por una Comisión presidida por el Dr. Enrique Apolo y teniendo como Secretario al Dr. Pedro Pedemonte, ambos reconocidos cirujanos de esa especialidad. Tuvieron también destacada actuación los Dres. Héctor Ardao, Cibiles Puig y otro grupo de cirujanos uruguayos que en esa época eran ya reconocidos cultores de esa rama de la Cirugía.

Ese fue mi primer contacto con los colegas uruguayos de aquella época en la que conocí también al grupo más joven con el que inicié una amistad que ha perdurado hasta la actualidad.

En conjunto con ellos, y aceptando una propuesta personal, durante varios años organizamos las “Jornadas Rioplatenses de Cirugía Plástica” que al igual que estos encuentros rotarios se realizaban alternativamente en Argentina y Uruguay.

Otro testimonio de esta inquietud, lo ofrece el recuerdo del Programa de Intercambio Rioplatense, que durante mi gestión como Director del Instituto de Quemados de Bs. As., propicié e inicié, recibiendo como becarios a profesionales uruguayos que manifestaban interés en el tema de las quemaduras, ofreciendo a los postulantes seleccionados, alojamiento y manutención en el Hospital.

Uno de esos jóvenes y entusiastas cirujanos uruguayos fue el Dr. Jackie Hornblas, quien en el año 1961, fue el elegido para hacer su pasantía en el Instituto.

Fue para mi una enorme satisfacción el saber, que con los conocimientos adquiridos en Bs. As. en relación al tratamiento de los quemados, y ayudado por su espíritu emprendedor y tenacidad para lograr la concreción de su proyecto, logró dar vida a una Institución como el CE.NA.QUE. (Centro Nacional de Quemados) que con sede en vuestro Hospital de Clínicas, es hoy uno de los Centros Especializados en esta materia de la más alta calidad en el Continente Sudamericano.

Este intercambio entre la Medicina argentina y la uruguaya se ha mantenido y se mantiene en numerosas especialidades y en lo personal, lo disfruté como Miembro Titular de la Academia Nacional de Medicina de Bs. As al participar de las reuniones de las Academias del Plata que también con alternancia anual, convocan a las Academias de Medicina Argentina y Uruguaya. Este año, en el mes de Noviembre tendremos el placer de recibir en Bs. As. a los académicos uruguayos para mantener e incrementar el intercambio de temas científicos pero sobre todo para reafirmar el afecto que nos une.

Una última y grata mención a un episodio coyuntural que es fruto de este permanente intercambio de amistad como el que hoy estamos celebrando.

El Ing. Carlos Bastanchuri, distinguido miembro del Rotary Club de Bs. As., miembro fundador de nuestra Fundación y dilecto amigo, ha atenido la gentileza de comentarme su relación con el Dr. Federico Salveraglio (Ex Presidente del Rotary Club de Montevideo y padre de su actual Presidente) mantenida durante su estadía en Uruguay en los años 90 (1992 / 1996) en representación de la F.A.O. y permitirme conocer el libro “Plantemos árboles”, editado por el Rotary Club de Montevideo con la coordinación del Dr. Salveraglio.

El fue el creador del Comité “Plantemos árboles” que con la cooperación de un numeroso y calificado grupo de Ing. agrónomos lograron concretar la plantación de un bosque de 500.000 pinos en los arenales de Cabo Polonio; brindar asesoramiento al Cuerpo Nacional de Bomberos en el equipamiento y prevención de incendios forestales y estimular la realización de actos educativos y concursos fotográficos sobre temas vinculados con el árbol.

Traigo a colación este recuerdo pues lo considero otro claro testimonio de esta hermandad rioplatense iniciada hace muchos años y mantenida con encuentros como el que hoy nos convoca y particularmente como un homenaje a vuestro Presidente cuyo padre, médico rotario y benefactor, es otro ejemplo de las personas que se brindan a la comunidad, aportando ideas y trabajo para fomentar el bienestar general.

Queridos amigos rotarios. Una vez más quiero agradecer profundamente, en mi nombre y el de Marta, mi mujer, que me ha acompañado, la distinción acordada y el placer de compartir con Ustedes estos momentos inolvidables. Muchas gracias”.

La magnífica jornada rotaria culminó con el resultado esperado: un mayor acercamiento fraternal entre ambas delegaciones rotarias binacionales y un estrechamiento de vínculos personales, que acrecientan y da prestigio a este premio que comenzó a otorgarse, por sugerencia de nuestros queridos hermanos uruguayos, a partir de 1960 y en la persona de nuestro socio honorario, el profesor Bernardo Houssay, premio nobel.