Entrega del premio 2002

Homenajes en la mañana

A las 11 se colocó una ofrenda floral al General O´Higgins en la Plaza República de Chile y a las 11.30 hs. se depositó una ofrenda floral en el Monumento a San Martín. En ambas ceremonias estuvo presente una formación del Regimiento de Granaderos a Caballo General José de San Martín, con trompa.

Las delegaciones rotarias de Chile y de Argentina que acompañaron al premiado rindieron homenaje, al General San Martin, como puede apreciarse en los cuadros superiores.  En el cuadro de la izquierda ambas delegaciones rindieron homenaje al General O`Higgins en el monumento ubicado en Palermo que lo recuerda.

Las delegaciones rotarias de Chile y de Argentina que acompañaron al premiado rindieron homenaje, al General San Martin, como puede apreciarse en los cuadros superiores. En el cuadro de la izquierda ambas delegaciones rindieron homenaje al General O`Higgins en el monumento ubicado en Palermo que lo recuerda.

Nuestra reunión del miércoles 25 de septiembre de 2002

El presidente Iribarren expresó: “Hoy tenemos una reunión muy particular con la presencia de nuestros amigos chilenos. Invito a izar la bandera argentina al Coronel Roberto Fonseca la chilena al Dr. José Luis Cea Egaña y la bandera rotaria al presidente de Santiago Marino Pizarro Pizarro.

Muchas gracias.

Informe de la Secretaría por Sebastián Rodríguez Larreta

Amigos rotarios:

Preside esta reunión tan especial nuestro amigo Alfredo Iribarren acompañado por su esposa Graciela, en este día en que celebramos la tradicional entrega del Premio Rotario Trasandino 2002 .

En esta oportunidad el destacado jurisconsulto chileno Dr. José Luis Cea Egaña, que nos acompaña, y recibirá la distinción. Les pido un aplauso para él.

Concurre acompañado por el presidente del R.C. de Santiago de Chile Marino Pizarro Pizarro, y por su hijo José Luis.

Pero tambien celebramos la Semana de la Primavera y con gran gusto le doy una gran cordial bienvenida a las esposas de nuestros consocios con quienes compartimos este simpático almuerzo.

En la mañana nuestro Club acompañó al Dr. Cea Egaña y la comitiva rotaria chilena a ofrecer un homenaje a los próceres de Chile y de la Argentina los generales Artigas y San Martín. Y tenemos que agradecer muy especialmente al Sr. Coronel Roberto Fonseca, Jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo, quien asiste en compañía de su esposa. Nos acompaña también el gobernador del distrito Jorge Vast Salanouve y su esposa, el ex presidente de la Academian Nacional de Derecho y Ciencias Sociales nuestro consocio José Domingo Ray y señora; la presidenta de la Asociación Damas del Rotary Club de Buenos Aires Sra. Catalina de Cazap y su esposo Eduardo, y nuestro ex presidente Alfonso Racedo y Sra.

Al finalizar la reunión el consocio Jorge Insúa realizará el tradicional saludo de cumpleaños, a los socios que cumplen años en el mes de septiembre. También quiero destacar la presencia de nuestros amigos de Bahía Blanca el presidente del Club Justiniano Zan y el presidente de la Comisión Organizadora Andrés González del Río que han venido especialmente a invitarnos al 75° aniversario del Club de Bahía Blanca que va a tener lugar el 20 de diciembre y donde están todos invitados.

Ofrecimiento del agasajo por D. Alfredo Iribarren

En los próximos minutos, vamos a proceder a la entrega del Premio Rotario Trasandino 2002, a José Luis Cea Egaña. Quien es su presentación va a hacer nuestro amigo el presidente del R.C. de Santiago Marino Pizarro Pizarro a quien invito a acercarse al podio para cumplir con su exposición.

Palabras del presidente del Rotary Club de Santiago, Sr. Marino Pizarro Pizarro

Es muy grato para quien les habla, expresarles la alegría que siento de estar en este querido país de Argentina, con el cual nos unen tantos y tan largos vínculos.

La historia de nuestras naciones nos indica que las campañas libertadoras de Argentina y de Chile tienen un paralelo profundo; más aún están hechas en el fondo por los mismos hombres, guiadas por iguales designios y manifestadas a través de idéntica conciencia popular y nacional.

Como hermanos que crecen y desarrollan sus propios personalidades, ha habido oportunidades en que han surgido dificultades, pero la cordura y el amor fraternal, fuertemente arraigados en nuestros pueblos, nos llevaron a la solución pacífica de las controversias. En los últimos años, ambos países han planteado y llevado a cabo objetivos de política exterior coincidentes tanto en relación con la cooperación binacional chileno-argentina como en materia de integración latinoamericana.

En efecto, a partir de la suscripción del Tratado de Paz y Amistad de 1984, las relaciones chileno argentinas han ido recuperando y acrecentando el grado de fluidez que ellas tuvieron antes de producirse la controversia limítrofe austral.

La positiva evolución de las relaciones entre ambos países en los años recientes es una auspiciosa señal que permite vislumbrar el futuro de ellas con optimismo. No podría ser de otra manera, porque Chile y Argentina, por su historia y geografía, están llamadas a una plena y fraternal integración, a escribir una historia común y a lograr, con una auténtica acción integradora, el bienestar acrecentado de sus pueblos. Los rotarios, a través de nuestras actividades y de nuestros esfuerzos, estamos aportando nuestra contribución a que esas aspiraciones se vean coronadas por el éxito.

Un factor que ha actuado determinantemente como un importante ímpetu impulsor de acciones de acercamientos y mutua cooperación entre ambos países, ha sido sin duda el sector privado tanto chileno como argentino. En los últimos años el empresariado ha jugado un rol protagónico en el desarrollo de las relaciones bilaterales, contribuyendo a la creación de una efectiva trama de intereses comunes, elemento fundamental para alcanzar un vínculo estable y a la vez dinámico.

Un signo elocuente de ese fenómeno es el interés manifestado por los sectores privados de ambos países por desarrollar empresas binacionales para la gestión conjunta de actividades productivas y de servicios. El conjunto de intereses entre Chile y Argentina está dado pues por factores permanentes.

Y en este contexto, creo que los rotarios podemos realizar una gran labor, como de hecho la hemos realizado y continuaremos realizando. Por eso, hace ya más de una década que se creó el Premio Rotario Trasandino, feliz iniciativa que nuestras instituciones pudieron concretar en el período rotario 1985/86, cuando eran presidentes del Rotary Club de Buenos Aires, don Julio Gómez y del Rotary Club de Santiago, don Hernán Acuña.

Este importante galardón ha sido conferido a destacadas personalidades, argentinas y chilenas, y constituye una clara expresión de nuestra decisión de fortalecer los vínculos entre nuestros respectivos clubes y de trabajar en conjunto en la consecución de los postulados rotarios.

Una de esas personalidades chilenas es el destacado abogado constitucionalista y profesor universitario, Dr. José Luis Cea Egaña, Premio Rotario Trasandino 2002. Nació en Santiago en 1941. Está casado con María Luisa Sánchez Edwards y tienen tres hijos

Realizó sus estudios secundarios en el Liceo Alemán y los universitarios en la Pontificia Universidad Católica de Chile, de Santiago. Obtuvo la distinción máxima tanto en su tesis de grado como en el examen de la Licenciatura en Derecho. Recibió el título de abogado en 1966.

Desde 1969, se desempeña como Profesor Titular de Derecho Político, Derecho Constitucional y Ciencia Política en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Esas mismas asignaturas las comenzó a enseñar en 1976 en la Universidad de Chile, de la cual también es profesor titular. Desde 1978 a la fecha, es docente en la Academia de Ciencias Policiales de Carabineros de Chile. Entre 1982 y 1988 fue profesor de la Universidad Diego Portales. Ha sido profesor en la Universidad Adolfo Ibáñez y en la Universidad Austral de Chile.

En 1970-1971 realizó estudios avanzados de Metodología de la Docencia e Investigación Jurídica en New York University School.

En 1974, obtuvo el Master in Legal Institutions y tres años después el Science Juris Doctor, ambos grados otorgados por la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos.

Durante 1986 y 1987 desarrolló estudios de post-doctorado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Wisconsin.

Ha sido profesor visitante en las Universidades de Georgetown, Yale, Stanford, American, Princeton, Wisconsin, Bucarest, Santiago de Compostela y Católica de Uruguay.

Ha dictado conferencias y ha participado como relator en Congresos y Seminarios, en Universidades Bordeaux, Buenos Aires, La Plata, Río de Janeiro, San Marcos, Harvard, Lund, Bolonia, Sacro Cuore de Milano, Budapest, Carolina de Praga, Aix en Provence, Versailles, Estrasburgo, Edimburgo, Santiago de Compostela, Coimbra y Externado de Bogotá.

Es autor de más de doscientas publicaciones en Chile y en el extranjero. Sus principales líneas de investigación se refieren a las instituciones políticas, la libertad de expresión, el Orden Público Económico, la Justicia Constitucional, los Derechos Humanos, y sus Garantías, la Regionalización y la Hermenéutica Constitucional. Es autor de libros como Teoría Política y Constitucional, Bases de Ciencia Política y Constitucional, Tratado de la Constitución de 1980, Teoría de la Libertad de Expresión, Curso de Derecho Constitucional, el sistema Constitucional de Chile: Síntesis Crítica, Teoría del Gobierno, Derecho Chileno y Comparado, Instituciones de Gobierno y Derecho Constitucional Chileno.

Fue miembro de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación y Consejero de la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación. Es Académico de Número de la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile desde 1990.

Es Miembro Correspondiente de la Academia Argentina de Derecho y Ciencias Sociales, de la Asociación Argentina de Derecho Constitucional, de la Real Academia Española de Ciencias Sociales y de la Real Academia Española de Jurisprudencia. Asimismo, es Miembro Correspondiente del Instituto de Francia, Miembro Honoris Causa del Centro de Estudio y Documentación Constitucional de Uruguay, Miembro de Honor del Instituto Argentino Chileno de Cultura (Córdoba) y Académico Honorario de la Real Academia Valenciana de Legislación y Jurisprudencia.

Desde 1991 fue abogado integrante del Tribunal Constitucional. Ha sido Miembro del Consejo de Etica de los Medios de Comunicación Social desde su fundación, en 1993, hasta el 2000.

Sirvió como abogado integrante de Apelaciones de Santiago en 1994/95. Fue presidente de la Fundación Nueva América, en 1991/1997.Es socio de la Corporación partipa de la Sociedad Chilena de Filosofía Jurídica y y Social.

Es vicepresidente de la Asociación Chilena de Derecho Constitucional desde abril de 1997 y Decano del Cuerpo Docente de la Academia de Ciencias Policiales de Carabineros de Chile desde noviembre de 1994.

Es miembro de la Asociación Internacional de Derecho Constitucional y en tal sentido ha dictado conferencias en diversos países.

De 1979 a 1982 fue Secretario General del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas.

Actualmente es director del departamento de Derecho Público y de los Programas de Magíster y Postítulo en Derecho Constitucional, impartidos por la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Es miembro asimismo del Comité Ejecutivo de la Asociación Internacional de Derecho Constitucional.

En 1964 obtuvo el Premio al Mejor Alumno de Derecho Público en su promoción; en 1986 recibió el Premio Libertad de Expresión; en 1991 le fue otorgado el Premio Edicto de Nantes; en 1992 recibió el Premio René Cassin; en 1997 fue distinguido por los alumnos con el Premio al Mejor Académico en la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Medalla del Tribunal Constitucional de Chile.

Ha sido consultor de Naciones Unidas y participado como expositor en Jornadas organizadas por instituciones dependientes de ella.

Fue uno de los redactores de la Declaración de Chapultepec sobre Libertad de Expresión en la Américas, firmado en México el 11 de marzo de 1994.

Finalmente, cabe destacar que en agosto último José Luis Cea ha sido nombrado Ministro del Tribunal Constitucional de Chile.

Mis estimados amigos:

Con la voz del rotarismo de Chile, saludo y presento, en esta significativa sesión, a nuestro amigo –abogado, José Luis Cea Egaña- Premio Rotario Trasandino 2002. Les expreso fervorosamente a todos, en este especial momento, mis sentimientos de adhesión y gratitud por la justa causa de la solidaridad rotaria argentina y chilena, comprometida con ideales de dimensión individual y social dirigidos a preservar los valores del espíritu y la dignidad de la persona humana de los pueblos por nosotros representados.

Sabemos que Rotary International tiene como fin contribuir al fortalecimiento y consolidación del ideal de servicio universalista rotario mediante el intercambio de ideas, acciones y experiencias entre sus miembros, interpretando y coordinando sus conceptos, sus funciones, y su correcto ejercicio. Sus objetivos más importantes procuran incentiva la unidad y la colaboración recíprocas entre los clubes; contribuir a la defensa de la libertad, de los derechos humanos, de la justicia, del mantenimiento de la paz, de la solidaridad, y asegurar la más sincera cooperación entre nuestros consocios. Y estos hombres definitorios aquí presentes de introspección crítica, de actitud selectiva, de fidelidad al oficio rotario, de respeto a las creencias de los otros, de firmeza y honestidad en la declaración de sus principios, de la hondura de pensamiento y disciplina rigurosa, estoy seguro, revitalizarán este concierto rotario trasandino con su presencia y acción en nombre de los hombres de la historia.

Ustedes, distinguidos amigos del rotarismo argentino y de la cultura, son los hacedores del devenir de nuestros queridos clubes y los buscadores de los caminos de nuevos derroteros para nuestras patrias. Ustedes son los espectadores del choque de las civilizaciones y del encuentro de las culturas rotarias del siglo XXI y en el que esperamos ser todos responsables del progreso, de la solidaridad y trascendencia y protagonistas verdaderos de la misión enraizada en nuestro común afán de rotarismo.

Quizá sea nuestro hacer el que haga verdad el anhelo bolivariano, el de todos nosotros: clubes nuestros fuertes, unidos y diferenciados y auténticos. Uno solo en aquello que logre constituirlo como un cuerpo erguido, una cabeza directriz en el mundo futuro, una palabra y acción comprometidas, ausente de lampos y quimeras, para poder marcar una impronta señera de nuestra indesmentida amistad.

Que el encuentro de hoy, a propósito de este feliz Premio Trasandino, no sea sólo la fugaz y sutil voz y discurso de hombres buenos y veraces, sino la más firme intención de un hacer continuado y decidido en cada uno de nuestros recintos privados y públicos para la consecución de la más alta misión que nos ha concedido el rotarismo de nuestros queridos países.

Ojalá que así sea.

Entrega del premio

El presidente Iribarren conjuntamente con el presidente chileno, entrega al Dr. José Luis Cea Egaña una placa de rodocrosita (piedra nacional argentina) grabada como presente material del premio.

“Mi compromiso con el espíritu trasandino”, por el Dr. José Luis Cea Egaña

Deseo expresar, con palabras de emocionado sentimiento, mi gratitud a todos los queridos amigos rotarios de Argentina y de Chile que pensaron en mí al otorgarme el honroso premio que hoy recibo.

Fue una noticia inesperada aquella que, seis meses atrás, me informó del galardón que se me había discernido. Pensé en las razones que podrían explicar tan importante distinción y concluí, como lo expreso aquí, que la benevolencia ha sido el factor decisivo. Muchísimas gracias, queridos amigos, en nombre propio y de mi familia, en especial de mi hijo José Luis aquí presente, por el Premio con que me han distinguido.

Me siento feliz en esta República hermana. Gozo de la amistad de muchísimos argentinos. A ellos y a este gran Pueblo, debo, en medida importante e indeleble, aspectos decisivos de mi formación científica y profesional. La historia de esta República me apasiona; su presente causa en mí la inquietud de un hermano; me interesa, entonces, ayudar a que la solidaridad haga del futuro trasandino un bien común compartido. Todo galardón es, simultáneamente, una distinción y un compromiso. Al primero de esos rasgos me he ya referido. Ahora quiero agregar algunas ideas a propósito del segundo de ellos.

Recibo el Premio Rotario Trasandino en efecto, con el compromiso de contribuir, cada día más, al fraternal entendimiento de nuestros pueblos y de sus gobiernos. Asumir esa misión es cooperar a que las instituciones de Argentina y de Chile cumplan los roles que se esperan de ellas.

Recibo el Premio también con el compromiso de trabajar por la difusión y arraigo, en la cultura chilena, de tantos elementos de la manera de pensar, sentir y obrar argentino que son valiosos y que van tornándose queridos para mis compatriotas. Obrar así es ayudar a que pueblos vecinos sean cada vez más fraternales en la búsqueda de soluciones a problemas comunes y en el disfrute de las conquistas que hayamos logrado.

Recibo este galardón, en fin, con el compromiso de tener presente cuanto él significa para emprender proyectos comunes entre nuestras sociedades; impulsar iniciativas de beneficio mutuo para ellas; desarrollar, por último, el conocimiento de nuestras dificultades y la búsqueda de soluciones democráticas, pero preservando las identidades que caracterizan a las naciones y que, la globalización, debe respetar.

He llegado aquí como miembro de un Pueblo que ama a Argentina. Vengo de un país que, recordando a Gabriela Mistral, tiene un territorio angosto y prolongado que, en el mapa, parece una playa entre la cordillera y el mar. Ciertamente, ustedes aman a mi Patria como yo lo hago con nuestra hermana Argentina. Estoy aquí para manifestarles mi gratitud y, como he dicho también mi vínculo solidario con ustedes. La amistad se prueba en los tiempos difíciles. Como chileno, anhelo demostrarlo con el Pueblo trasandino.

Permitanme ahora formular algunas ideas en lo que ha sido la preocupación de una vida, ya dilatada, dedicada a la labor académica y profesional.

Soy profesor de Derecho Constitucional y, como Uds, entienden bien, sigo con atención la trayectoria de nuestros Estados. Las ideas que expondré anhelo que sean, como nuestros próceres San Martín y O´Higgins soñaron algún día concretadas pronto en beneficio recíproco.

Soy demócrata y hombre de Derecho. Creo en la democracia constitucional como el objetivo y método más coherente con la dignidad y los derechos humanos para lograr el progreso espiritual y material de nuestros pueblos.

Al meditar en las palabras que he escrito para esta solemne ceremonia, recordé los esfuerzos de los antepasados, argentinos y chilenos, que desde casi doscientos años atrás dieron lo mejor de su inteligencia y voluntad para hacer realidad la justicia y la paz, la tolerancia y la libertad, la igualdad y el progreso, la independencia soberana en ambos pueblos.

Pero, pronto después de esa reflexión resurgió en mi espíritu la preocupación por la distancia que al cabo de tanto tiempo, sigue separando aquel ideal de su materialización práctica. Por ejemplo, me aflige constatar que la brecha es grande en la erradicación de la miseria, la reducción de la pobreza, la apertura de las oportunidades de enseñanza, salud y vivienda para miles y miles de compatriotas que, generación tras generación, no llegan a gozar de los bienes que les han sido tantas veces prometidos. Me aflige también, que próximos, al bicentenario de nuestras independencias nacionales, constatemos la erosión de la confianza, que la gente tiene en las instituciones gubernativas paralela al incremento de la corrupción y de la inseguridad humana.

¿Qué hacer, cada cual en su rol y con cabal conciencia, para ir superando los problemas descritos? ¿Cómo conjugar los esfuerzos del Estado y la Sociedad Civil, en la consecución de una tarea común tan noble y urgente?

Pernmitanme decirles, distinguidos amigos, que ese magno esfuerzo exige la aplicación generosa de múltiples talentos. Pues bien, si instituciones como los clubes rotarios se multiplicaran, y con ello también los valores en que creen y los practican, podríamos progresar en la dirección aludida, pues los rotarios son un ejemplo de trabajo, generoso y tesonero. Debemos, en consecuencia multiplicar el espíritu rotario que es dar sin recibir; entregar aunque uno no sea compensando; comprender pese a que la ingratitud sea evidente; impulsar iniciativas de bienestar colectivo con los recursos que, solidariamente, reúnen los propios afiliados; pensar y obrar con transparencia y nunca en términos codiciosos e invisibles.

Los rotarios son, por ende, un modelo de humanidad en sociedades con avanzado egoísmo. Son ejemplos de lo que se necesita para fortalecer la confianza recíproca entre autoridades, grupos e individuos. Son arquetipos de sencillez y amistad. Son hombres y mujeres transparentes, abnegados, esforzados, en cuya cosmovisión dominan la amistad, la abnegación y la solidaridad.

Por esas, y muchas otras cualidades, los rotarios tienen ya sólido el cimiento de su obra magnífica. Estoy seguro que, fortaleciendo tales valores y arraigándolos en nuestras culturas, será posible avanzar en la concreción de los ideales que soñaron los fundadores denuestras Repúblicas.

Atravesamos tiempos difíciles. En ellos es menester afirmar la fe en la democracia, a pesar de ciertos hechos que tienden a desvanecerla. Resulta análogamente imperativo consolidar la confianza en el Derecho no obstante que se sabe de quebrantamientos impunes del ordenamiento jurídico. Es indispensable superar el escepticismo en nuestras instituciones renovándolas, purgándolas de vicios, infudiéndoles un nuevo espíritu, que sea coherente con los tiempos que vivimos y el futuro que anhelamos. Nos apremia hacer conciencia colectiva en punto a que el respeto de la ética y los valores es un supuesto esencial de toda democracia. Sin ella no existe gobierno limitado ni al servicio de la persona y ni a los grupos de la sociedad civil.

En ese esfuerzo, tenemos que preocuparnos, especialmente, de la juventud. Integremos esfuerzos y recursos para fortalecer en ella el compromiso con el servicio a la comunidad; con el altruismo en las conductas; con el reconocimiento que el tesón, el sacrificio y la responsabilidad son elementos que hacen progresar a individuos y familias, a grupos y a naciones enteras.

Argentina y Chile, los países pioneros de nuestra América se acercan a los doscientos años de vida republicana. Hemos caminado unidos, durante tanto tiempo, doblegando siempre los episodios que turbaron el destino de integración con que nacimos y debemos proseguir en la concreción de ideales colectivos. Aunque enfrentamos etapas diferentes, lo cierto es que experimentamos problemas comunes. Que nuestros países sean, por consiguiente, pioneros también en resolver los dilemas que enfrentan nuestras democracias y regímenes jurídicos.

Los antepasados en estas tierras lograron establecer, consolidar y hacer florecer las instituciones sociales y económicas propias de pueblos libres. Ellos fueron capaces también de forjar Estados sólidos, con roles definidos y servidos, por largos períodos, con esmero, honradez y patriotismo. No podemos retroceder!!!! ¡Nuestro deber es progresar, corrigiendo anomalías, solucionando insuficiencias, sancionando incorrecciones, liderando siempre con el ejemplo de la rectitud de vida con uno mismo y con el prójimo, aunque sea nuestro adversario político!

Queridos amigos:

Es tiempo ya de terminar estas palabras.

Las he pensado, escrito y leído tratando de transmitir, con libertad y franqueza, con gratitud y compromiso, mi visión de un tópico en la compleja trama de características que singularizan a nuestros pueblos hermanos y en parte también, a América Latina completa.

Las he pronunciado con esperanza tratando de apartarme de la tendencia, hoy abrumadoramente perceptible en la opinión pública, que lleva a pensar en términos de escepticismo y recelo. Mi fe se funda en la obra que realizan instituciones como los clubes rotarios. Sus rasgos de vida son base sólida y horizonte despejado para cambiar lo que necesita modificación y conservar las tradiciones que singularizan a cada cultura. Así los rotarios hacen que el sendero de nuestra convivencia sea más placentero y prometedor, a la vez que menos inseguro y atribulado.

Es imperioso fomentar e infundir los valores rotarios en el alma de todos los argentinos y chilenos desde la escuela y la familia. Necesitamos trasmitirlos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, porque hacen de la convivencia un bien digno de seres humanos en comunidades civilizadas.

Yo prometo aquí, en este recinto hermoso y en presencia de una audiencia tan distinguida, tratar de seguir siendo fiel al ideal rotario que, un día ya lejano, juré convertir en un valor determinante en mi vida: Dar sin recibir una compensación utilitaria porque la generosidad se contrapone al egoísmo. El altruismo y el mecenazgo, en cambio, son catalizadores del entendimiento entre los seres humanos. Como tales, esos valores conforman al método irreversible para lograr la paz y la justicia, la generosidad con el prójimo, la seguridad y el bienestar colectivos.

¡Una y mil veces lo repito: muchísimas gracias por el Premio que se me ha ofrecido!

¡Gracias también, queridos amigos por venir y escucharme!!!!

Del Dr. José Luis Cea Egaña

Nació en Santiago el 27 de junio de 1941. Está casado con María LuisSánchez Edwards y padre de José Luis, Constanza y Cristóbal.

Realizó sus estudios en el Liceo Alemán y en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Obtuvo la distinción máxima tanto en su tesis de grado como en el examen de Licenciatura en Derecho. Recibió el título de abogado en 1996.

Entre otros cargos es Profesor Titular de Derecho Político, Derecho Constitucional y Ciencias Políticas en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Es docente en la Academia de Ciencias Policiales de Carabineros de Chile. En 1974 obtuvo el Master in Legal Institutions y luego el Science Juris Doctor.

Es abogado integrante del Tribunal Constitucional desde 1991.

Es Académico de Número de la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile.

Ha escrito los siguientes libros: Teoría Política y Constitucional; Bases de Ciencia Política y Constitucional; Tratado de la Constitución de 1980; Teoría de la Libertad de Expresión; Curso de Derecho Constitucional; El sistema constitucional de Chile; Síntesis crítica; Teoría del Gobierno. Derecho Chileno y Comparado; Instituciones de Gobierno. Derecho Chileno y Comparado, y Derecho Constitucional Chileno.